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¿Ves? La aplicación es perfecta para eso.

Suena genial Nah, no me interesa

1 de Julio

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Hoy ganó el pueblo, y esa es la victoria que de verdad importa. Si bien no soy partidario del candidato que ganó, me enaltece que haya ganado la opción que escogió la gente, aunque la meyoría de las personas se guiaron por una fe ciega. ¿Por qué elegir alguien que no es capaz de hilar bien una oración, o no tener idea de la complejidad de la sociedad? 

    Pero si bien esa y otras preguntas más me pueden surgir respecto a los otros, también surgen sobre mi actuar: ¿por qué no voté? Mi respuesta, insuficiente y de manera superficial, se resume en dos salidas: 

1. El pensamiento anarquista que actualmente sustentan mis ideales.

2. La paranoia que vivo de que mis datos las tenga el Estado. 

Si bien no son suficientes para la gente (además de la burocracia que odio y trato en la medida de lo posible no hacer ningún trámite), lo son para mi. 

    Claro, eso tampoco significa que hice caso omiso de las elecciones, o que no haya tenido un sentimiento encontrado a la hora de que se mencionó quien ganó. Si hubiera votado, sin duda lo hubiera hecho por Anaya, pues los ideales de un mercado libre y privatizador se acercan más a mis ideales de un Estado mínimo; sin embargo, es lo mismo: el poder de un Estado. Al fin y al cabo, si ubiera votado por alguien, era votar por un enemigo a vencer, y eso no es posible. 

    Lo que queda ahora es luchar y salir adelante. El problema: que para luchar es necesario organizarse, y soy pésimo para ello. La solución para lejana, y por el momento, no queda más que sobrevivir. 

Fracasos

He escrio mucho sobre el fracaso, y no es por llamar la atención. Más allá de lo poco que he logrado, de lo poco que aporto, o de lo mucho que impido, también está las nulas respuestas que he obtenido. 

    Por un momento pensé que había que obtener méritos, me equivoqué. Después pensé que era el impacto social el que determinaba la felicidad, también me equivoqué. Ya al final supuse que era el amor hacia las personas, y hacia una persona en particular, y fue ahí donde fracasé más estripitosamente. No, no se puede amar a las personas cuando todas sólo piensan en su propia felicidad, en su propio bien. Y no las culpo, todos lo hacemos. Y es ahí cuando sé que no vale la pena vivir en un mundo así. 

    Hace tiempo que he mantenido una relación en donde siempre se me ha relegado en un segundo o tercer lugar. Una relación en donde di todo. Y muchos tal vz digan: Si nunca fuiste correspondido, qué hacias ahí; si querías algo desinteresado, posiblemente el equivocado seas tú al querer obtener algo, un beneficio. Y sí, tienen razón: en la primer pregunta respondo que fuí un estúpido. En la segunda respondo que sí, también cometí el mismo error del que me quejo.

    Una relación en la que desperdicié tiempo. Una en la que sólo obtuve dudas y un sentimiento negativo de la vida. Y todo parace indicar que ya acabó, lo cual puede significar que hay un nuevo comienzo, un nuevo modo de ver la vida, ¿el problema? Ya no tengo ganas de continuar con esto.

    Fracaso tras fracaso. Y el último fracaso en este momento es que aún siga respirando. 

Vaya… Es posible que esta publicación incluya contenido para adultos y, por eso, la hemos ocultado.
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Vida

Hoy falleció un colega a quien sólo conocí una vez. En ese momento, por soberbia mía, no me pareció trascendente; viendo sus redes sociales y lo que se comenta sobre él, me hace darme cuenta de lo ignorante que soy.

Lo que más me conmueve es lo injusta que parece, en su momento, la vida. Claro, viéndolo desde una forma antropomorfizada y creyendo que la realidad se ajusta a los valores humanos. El fallecido colega tenía un verdadero interés por la vida, y fue de esas personas afortunadas en saber lo que querían. Me consta su lucha, y su amor por la arqueología, ¿cómo es posible que él se fuera y no yo? Yo, contrario a él, no tengo interés genuino por nada; no tengo un impacto positivo en las personas que conozco; no sé lo que quiero y no tengo meta alguna. Vivo todos los días con el pesar que ocasiona la vida y, recientemente, me duermo con las esperanzas de ya no despertar.

Mi cuestión aquí es cómo y por qué suceden estas cosas; una pregunta que igualmente resuena en la obra ‘Los Hermanos Karamazov’ cuando se cuestiona sobre la muerte de los niños. Me debato entonces sobre la futilidad de la vida, y lo innecesario que es, pero también sobre cuán importante es para unos, y lo feliz que lo llegan a vivir.

En fin, fumaré otro cigarro con la esperanza de contraer cáncer.  

Problemas

Ante tantos problemas que aquejan el país, siempre regreso a mi interior y entorno inmediato. Actualmente tengo el problema, siempre constante eso sí, del despojo, de la no aceptación. En todas mis relaciones siempre he puesto de más, y siempre acabo ignorado por quienes quiero. No sé, tal vez no me sé relacionar en este mundo lleno de asesinos, corruptos, necios, ignorantes.

De las que recuerdo, en una relación perdí al que entonces era mi mejor amigo, alguien que sí me comprendía. Dejé todo por esta persona, y sacrifiqué tanto para que al final me haya dejado con un mal recuerdo de cuan perverso puede ser el interés. Era muy joven aún.

Por la seguda persona que me viene a la memoria en realidad no dejé mucho, tal vz un trabajo bien remunerado y la posibilidad de vivir en otro estado. De esa persona sólo recuerdo la risa y de qué tan fácil es que alguien te deje. Así, como quien deja de escribir. Ignorancia total.

Actualmente, por la tercera persona que se me viene a la mente, la historía se torna larga. Dejé un trabajo (más bien me corrieron), mucho dinero y otras metas. Al final, me dejó de hablar según porque no era sana la relación, como si hubiera alguna que lo fuera. Nunca le importó y nunca hizo el menor esfuerzo para preservar algún tipo de relación, por mínima que fuera. Su egoísmo le hizo preservó y siempre fue así. Mi problema, es que siempre estuve ahí y estuve cegado de su hambre. Hambre que deseo quede satisfecha alguna vez. 

Tal vez mi problema es que no sepa medir cuanto quiere la gente, cual es su límite. Tal vez mi problema es que no he encontrado las personas que todos presumen ser, aquellas que quieren cambiar el mundo y pintan todo alegre. Tal vez mi problema sea yo, y su unica solución es dejar ese banal existir.